Seamos Justos Para Recibir Justicia, Seamos Justos Para Recibir Amor

¿Cuántas veces nosotros pensamos que somos justos con los demás o con Dios? En el transcurso de nuestra vida algunas veces nosotros cometemos alguna injusticia o somos víctimas de alguna injusticia. Pero para poder saber lo que significa la palabra justicia es necesario que la analicemos desde la óptica cristiana. La justicia es una virtud cardinal o humana quiere decir “lo que se ajusta ó lo que le corresponde a”. Por lo tanto lo que es justo es aquello que se ajusta a la realidad que se vive.

Cuando decimos que un trabajo que es justo es cuando este cumple con las condiciones necesarios para que el trabajador pueda satisfacer las necesidades básicas de él y de su familia. Si este trabajo lo cumple, entonces podremos decir que este trabajo es justo, tanto en la realización personal como en su remuneración que ayudara a sostener su familia.

Justicia entonces, como virtud humana, se refiere al darle a cada quien lo que se merece; un salario justo al trabajador, cumplir con las leyes que nos rigen, pagar los impuestos, respetar a nuestras autoridades legitimas, cuidar la economía familiar y lo más importante darle el lugar que le pertenece a Dios, o dicho de otra manera, cumplir por justicia con la alabanza y la adoración a Dios al asistir a la misa del domingo. Es justo entonces adorar a Dios porque a la criatura le corresponde adorar al Creador.

El Evangelio de este domingo nos hace una invitación muy especial para que analicemos nuestra vida interior y busquemos esforzarnos para el desarrollo de la virtud de la justicia. Jesús nuevamente anuncia el proyecto del Padre, la construcción del Reino de los Cielos por medio de una parábola, la parábola del dueño de la mies que invita a algunos trabajadores a laborar en su propiedad en diferentes horas del día y al final de la jornada, todos recibieron el mismo salario. Si nosotros vemos la acción del dueño de la mies con ojos de justicia humana, por supuesto que vamos a decir que la acción de darle el mismo salario a aquellos que trabajaron todo el día y a aquellos que solo laboraron por una hora es injusto. ¿Correcto?

¿Qué es entonces lo que Jesús nos quiere decir en esta parábola? Primero, que para la construcción del reino de los cielo en la tierra se requiere más que el cumplimiento de la mera justicia humana que nos dice que le demos a cada quien lo que merece. Jesús quiere que pidamos por algo más perfecto al padre, la justicia Divina. Esta justicia Divina, que se basa en el amor de Dios, es más perfecta porque purifica y perfecciona a la justicia humana.

Tenemos ahora dos tipos de virtudes que necesitamos trabajar para poder construir el reino de Dios en la tierra. La primera virtud es una de las humanas o cardinales que se llama justicia y la segunda virtud es una de las teologales o Divinas que se llama amor o caridad.

Por lo tanto si queremos realmente vivir el reino de Dios entre nosotros debemos de ejercer la justica hacia los demás y con Dios. Pero esta justicia debe de ir mas allá del mero cumplimiento de darle a cada quien lo que merece y convertirse en dar más de lo que debo de dar. Dicho de otra manera, la práctica de la justica se cumple y se perfecciona cuando amamos generosamente al prójimo como a nosotros mismos. El amor entonces hace posible que seamos justos con los demás y con Dios mismo. Seamos justos para recibir justicia, seamos justos para recibir amor.

Gustavo Valdez es el Director Asociado de Catequesis Hispana del Instituto Obispo Helmsing.

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Thursday
June 29, 2017
Newspaper of the Diocese of Kansas City ~ St. Joseph