El Anillo es Para Siempre

Alejandra y Florencio Zavala contrajeron el sacramento del matrimonio el 14 de Mayo del 2011. El Padre Jorge Ramirez fue el testigo oficial de esta unión sacramental. (Foto por Raul Ayala)

Por Raul Ayala

Mi esposa y yo pertenecemos a la parroquia de San Patricio en San Joseph, hemos colaborado con pláticas prematrimoniales desde el año pasado. Las platicas no son un mero trámite administrativo y no deben de tomarse solo como un requisito que pide la Iglesia ya que en realidad ayudan a las parejas en temas de comunicación, planificación natural de la familia, también ayudan a entender y sobre todo a aceptar que cada uno tiene distintas opiniones ya que vienen de diferentes familias, tienen diferentes experiencias y educación y que todo esto conforma sus opiniones.

Nos gusta hacer énfasis en que lo que más importa no es la fiesta sino el sacramento, las promesas que se hacen ante Dios, ante el sacerdote y ante la comunidad y más aun es importante vivir esas promesas día a día, así como el Evangelio, para ser eficaces y santificarnos tenemos que vivirlo y no dejarlo en mera teoría.

Uno de los temas que más nos gusta y mi esposa presenta es acerca de las promesas matrimoniales y el anillo que se entrega como símbolo de esas promesas. Es muy interesante ver las caras de la pareja cuando les vamos hablando del significado de cada una de estas promesas que más que románticas son un autentico compromiso; las parejas se voltean a ver uno al otro como si se dijeran: ¡Yo no sabía eso!

La vida matrimonial parece ser cada vez menos interesante. Nos expresamos mal de ella, la menospreciamos y hasta la ridiculizamos, estamos rodeándonos de una cultura de infidelidades, divorcios, de separación interior, etc. Es muy común escuchar frases como: “si no se entienden, que se separen”, “incompatibilidad de caracteres“etc.

Las promesas que un día libremente y con amor se hicieron ante Dios como: Yo te acepto a ti, porque te conozco y sé quién eres, conozco tus cualidades y defectos, no me pasare la vida quejándome, esperando que seas lo que no eres, porque te amo, te acepto con tu pasado, tu presente y tu futuro, con tus futuros cambios físicos, psicológicos, de carácter.

Prometo serte fiel: Amarse no es mirarse uno al otro, sino mirar en la misma dirección, con compresión, aceptación, respeto y con capacidad incluso de diferir, buscar su realización, su felicidad, llenar las expectativas que tenían ambos cuando eran novios, cuidar del corazón no permitir que nada ni nadie robe la paz que juntos viven, es hablar bien siempre del otro, y jamás cambiar a su pareja por nadie.

En lo prospero y en lo adverso: Ver los problemas como una gran oportunidad de crecimiento, lo adverso puede ser económico, perder el trabajo, o en el fracaso, enfermedades graves, o ¿por qué no? Cuando vemos que el amor ya no es el mismo que vivíamos en el noviazgo o al inicio del matrimonio.

En la salud y en la enfermedad: Nos referimos a enfermedades complicadas como el alcoholismo, el desanimo, esterilidad, impotencia, depresiones, etc.

En todos los sacramentos existen símbolos y señales de la presencia de Dios, en el Bautismo el agua sobre la cabeza es signo y señal de purificación, en la confirmación somos ungidos con aceite, así, los nuevos esposos se ponen el anillo, mientras se dicen: “recibe este anillo en señal de mi amor y fidelidad”. El anillo es pues un y símbolo del amor de Dios que debe reflejarse en la vida matrimonial y de las promesas hechas ante El, no es un accesorio de lujo.

Estas pláticas han tenido un doble beneficio, han ayudado a las parejas a afirmar su decisión y a mi esposa y a mí nos han ayudado a mejorar como pareja y a tratar de hacer lo que decimos y a no vivir una incongruencia. Nos ha dado gusto y satisfacción ver casadas a las parejas que han tomado las pláticas, pero a la vez cabe preguntarse cómo hacer para llegar a aquellos católicos que no están casados y que ya viven juntos.

Raul y Verónica Ayala estan coordinadores de catequesis en la parroquia de San Patricio en St. Joseph, MO

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Friday
March 24, 2017
Newspaper of the Diocese of Kansas City ~ St. Joseph