Feliz Año Nuevo 2012!

Gustavo Valdez

Gustavo Valdez

Por Gustavo Valdez

Como cada inicio de año, para tratar de mejorar nuestras costumbres hacemos un examen de conciencia y nos hacemos propósitos para el siguiente año que inicia. Por lo general nos proponemos comer más saludable, hacer más ejercicio, ver a nuestros familiares y amigos más constantemente, mejorar la economía familiar, etc.

Todos estos nuevos propósitos son muy importantes en nuestra vida porque ellos nos ayudan a mejorar nuestra calidad de vida aquí en la tierra, y es bueno que nos preocupemos por ellos. Cada año nuevo que empezamos es siempre una nueva oportunidad para mejorar nuestra vida y crecer como personas en todos los aspectos humanos porque podemos ver hacia el pasado con gratitud y enfocarnos en el futuro con esperanza.

Sin embargo, por lo general, nosotros olvidamos hacernos el propósito de mejorar también nuestra vida espiritual. Cuantas veces decimos, este año nuevo procuraré tener una relación más íntima con nuestro Padre Dios, trataré de iniciar la dieta de malos hábitos, que significa reducirlos al máximo las calorías del pecado para poder estar más saludable espiritualmente.

Cuantas veces decimos, este nuevo año trataré de reducir mi dieta de criticismo y egoísmo, de actitudes anti cristianas y de odio hacia mi prójimo. Cuantas veces decimos, este nuevo año procuraré ir a misa todos los domingos sin faltar a la Sagrada Eucaristía, trataré de hacer mi confesión al menos una vez al mes, buscaré mejorar mi relación con mi esposo o mi esposa. Este nuevo año platicaré más con mis hijos, ayudaré al vecino que está necesitado, trataré de vivir mi fe al máximo para finalmente poder decir “este nuevo año seguiré al Cordero de Dios” como lo indica el apóstol Sn Juan en el evangelio de este domingo.

Buscar el Cordero de Dios es el propósito que todo cristiano debe tener en su corazón y en su mente, porque en el Verbo encarnado es donde podemos encontrar la realización de nuestra vida y la felicidad que estamos buscando en cada día de nuestra vida. Únicamente cuando buscamos al Cordero de Dios, quien es Jesucristo mismo, podemos decir que nuestros propósitos de año nuevo tienen sentido.

En este inicio de año identifiquemos nuestros objetivos un poco más altos y eternos. Busquemos el encuentro que cambiara nuestra vida para siempre, el encuentro con Jesús para poder ser unos verdaderos apóstoles del Señor. Que Dios los bendiga hoy y siempre en este año 2012 que inicia. o

 Por Gustavo Valdez, Director Asociado de Catequesis Hispana, Bishop Helmsing Instituto

 

 

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Monday
March 27, 2017
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