En el Rostro de Ellos Está Dios

El domingo anterior reflexionábamos como Jesús estando en Cafarnaúm enseñaba con autoridad. Aquella autoridad sorprendía a las personas porque incluso los vientos, las aguas y hasta malos espíritus le obedecían. Hoy que celebramos el quinto Domingo del Tiempo Ordinario nuevamente se nos muestra como en la misión evangelizadora de Jesús también está el brindar la salud espiritual y física a sus destinatarios.

En todo momento lo vemos siempre actuando en relación con los demás, sin descuidar por ello su relación personal con el Padre a través de la oración. El Padre bondadoso que le ha enviado a cumplir esa obra misericordiosa de Redención. Dándose cuenta de los problemas que agobian a sus amigos y seguidores se dirige a ellos llevando esperanza y liberación, haciendo todo lo posible para poder ayudarlos y mostrarles que en esta vida todo tiene solución cuando se confía y se acude con esperanza al único dador de vida verdadera que tiene control sobre todo lo creado. Jesús aparece entonces como maestro, amigo, hermano, médico y sobre todo como pastor. Lo vemos interesado siempre en llevar a sus rebaños por sendas de abundante vida. Un Pastor que se compadece ante la enfermedad que aqueja a la suegra de Pedro. Un amigo que se compadece por aquellos enfermos que son traídos hasta él con la esperanza de encontrar sanación.

El amor sanador de Jesús se extiende sin límites hacia aquellos más necesitados de experimentar su amor salvador, de la misma manera que sanó a la suegra de Pedro él puede sanar nuestros corazones afligidos por el pecado, como también cualquier dolencia física que pueda estar lastimándonos. Sin embargo, es importante entender primero cual es su voluntad para nuestra vida y saber aceptar con paciencia y amor lo que divinamente él tenga preparado para nosotros. Recordemos que día a día estamos invitados a ofrecer nuestros dolores y aflicciones a la Pasión redentora de Jesús como purificación personal y salvación de la humanidad. La pregunta es: ¿Estamos dispuestos a permitir que él obre sus maravillas salvadoras en nuestro caminar cristiano? Él está ahí a tu lado, Él camina contigo deseando únicamente que le des la oportunidad de recibir su amor y los frutos que este provoca cuando nos dejamos llenar de sus abundantes gracias.

Continuamente vamos caminando por esta vida y nuestras relaciones interpersonales no siempre son las mejores. Constantemente nos vemos envueltos en desacuerdos con otras personas, falta de comprensión e incluso dejamos que esos pequeños obstáculos nos hagan perder la paz y la sensibilidad del amor divino, se nos olvida que antes de cualquier cosa al final de nuestra vida seremos examinados únicamente en el amor. Examinados en ese amor expansivo de Jesús que todos debemos dejar fluir como la sangre que le da vitalidad a nuestro organismo y como el aire necesitado por nuestros pulmones para poder respirar.

Que este Domingo del Tiempo Ordinario nos permita en primer lugar examinar nuestra relación con el prójimo y ver en qué le hemos fallado, para después ver nuestra relación con Dios. Recordemos que no podemos hacer nada por Dios si antes no hacemos algo por aquellos a quienes vemos y con quienes convivimos porque como nos decía la Beata Madre Teresa de Calcuta “en el rostro de ellos está Dios.” ¿Ha habido alguna persona que me ha necesitado en estos últimos días? ¿Cuál ha sido mi respuesta? ¿Le he tendido la mano ó me he hecho sordo a su clamor? Jesús es nuestro ejemplo a seguir. Aquél que atendió las urgencias de muchos que acudían a él con confianza quiere hoy también obrar en tí, y luego obrar a través de ti.

Les deseo a todos un bendecido quinto Domingo del Tiempo Ordinario guardándolos en mis constantes oraciones y me encomiendo a las de ustedes.

Por el Diácono Darvin Salazar, parroquia de San Patricio, St. Joseph, MO

 

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Thursday
September 21, 2017
Newspaper of the Diocese of Kansas City ~ St. Joseph