Cooperar Haciendo El Bien

En estos tiempos modernos en todo el mundo se respiran aires de liberación, deseos de arrojar fuera toda opresión y cualquier forma de esclavitud. Esto lo vivimos diariamente como testigos de Cristo cada vez que vemos las noticias en la televisión, en tos los pueblos del oriente medio donde la guerra civil es evidente, en África donde la violación de los derechos humanos es el pan de cada día, en latino América con la extrema pobreza y el este país, Los Estados Unidos la sociedad más moderna del continente donde nuestros hermanos hispanos trabajan esclavizados y escondidos de la sociedad por su condición de indocumentados.

Teniendo en cuenta este triste panorama, hoy en la Liturgia aparece Cristo en el Evangelio de la Misa como el único y verdadero Salvador. Hoy en la historia se nos presentan cuatro amigos que llevan ante la persona de Jesús a un paralítico acostado en una Camilla y después de mucho esfuerzo y de bajarlo por encima del techo de la casa donde predicaba Jesús, Él se conmueve y a los ojos atónitos de toda la multitud le dice a este pobre hombre, hermano no sufras más “tus pecados te son perdonados”.

Los amigos que llevaron al paralitico en frente de la presencia de Jesús, entendieron que Jesús le dio a este hombre un gran regalo físico y espiritual, el perdón y la liberación de sus pecados. Hoy nosotros los miembros del nuevo pueblo de Dios que es la Iglesia aquí en la tierra, tenemos que ser más y más conscientes de la obligación que todos tenemos que acercarnos a Jesús para liberarnos de nuestros pecados, y a la vez el compromiso misionero que todos adquirimos con nuestro bautismo, el de ser testigos de esta liberación que Cristo está ofreciendo a todo el mundo. Así que nuestra obligación es continuar como los amigos del paralitico, e invitar constante mente a los miembros de nuestra propia familia y a nuestros amigos cercanos a recibir esta gran experiencia de liberación, la cual está enmarcada dentro del sacramento de la reconciliación donde un hombre, que ha sido escogido por Dios y que por la ordenación sacerdotal, con la autoridad de la Iglesia y en el nombre de Cristo nos dice como al paralitico de la historia evangélica de hoy: “tus pecados te son perdonados” vete en paz.

Si nos ponemos a pensar de verdad con la mano en el corazón, este es el mayor beneficio que podemos otorgar a uno de nuestros amigos o miembros de nuestra familia, esto significa ayudarles a que se enriquezcan con este sacramento que brota de la mismísima misericordia Divina, este es un gran beneficio para mi primero que todo, para mi familia, para la Iglesia y en general para toda la humanidad entera. Dejémonos llevar como el paralitico ante la presencia del mismísimo Jesús, el cual esta allá en el confesionario de nuestra Iglesia, en la persona de nuestro sacerdote, no le tengamos miedo, no nos de pena abrí nuestro Corazón a él, este sacerdote amigo no está allá para juzgarnos después, el esta allí como Jesús esperándote, el esta allí para escucharte, el esta allí para aconsejarte y sobre todo para decirte como Jesús, hermano, recoge tu camilla, ya estas sano, tus pecados han sido perdonados, ahora te puedes ir en paz, y recuerda hacer tu penitencia.

Que el Señor Jesús los bendiga a todos, les envío un abrazo desde aquí, desde mi parroquia y recuerden que el que libera es Cristo por medio de un sencillo hombre, tu sacerdote.

 

Por Rev. Jorge Ramírez, Administrador de la parroquia de san patricio en St. Joseph, MO

 

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Monday
March 27, 2017
Newspaper of the Diocese of Kansas City ~ St. Joseph