El Reino de los Cielos: La Contemplación y la Acción

Hagamos tres tiendas para quedarnos aquí, una para ti, una para Moisés y una para Elías. Estas son las palabras del apóstol Pedro después de haber presenciado la experiencia de la transfiguración de nuestro Señor Jesucristo. Esta es una tentación muy común para nosotros cuando nos encontramos en situaciones que nos parecen muy cómodas y agradables. Por ejemplo, cuando tenemos una experiencia de tener un buen fin de semana, no queremos regresar a las actividades de trabajo del siguiente día. ¿Porque?, pues porque nos gusta permanecer en las actividades o lugares donde experimentamos una buena compaña y tratamos de evitar el trabajo que cansa o que a veces no es muy placentero.

En el evangelio de este domingo, podemos ver como Pedro al presenciar la transfiguración de Jesús como un evento único e irrepetible, por supuesto que no quería seguir con la misión que tenían que hacer. La transfiguración fue un evento especial porque estaba presente Moisés, Elías y Jesús con ropas muy resplandecientes. Elías representa a los profetas del antiguo Testamento y Moisés representa la Ley del Antiguo Testamento. Con él, toda la alianza del pueblo de Israel está presente en la persona del patriarca que hizo posible que Dios revelara su voluntad por escrito, los diez mandamientos. Aquí también podemos encontrar algunas similitudes de Moisés y los diez mandamientos con la transfiguración, porque los dos relatos bíblicos suceden en la cima de un monte, los dos subieron al encuentro del Padre para recibir Su voluntad y después transmitirla al pueblo. Moisés recibe y después comunica los diez mandamientos y Jesús sube al monte y recibe la voluntad del Padre, justamente después es Jesús mismo el que se dirige a Jerusalén para el cumplimiento de la voluntad del Padre, la crucifixión y muerte para nuestra salvación.

Si Elías representa a los profetas, Moisés representa la Ley del Antiguo Testamento, Jesús entonces representa el cumplimiento de todas las profecías y el cumplimiento de la Ley, resumida en el amor a Dios sobre todas las cosas y a tu prójimo como a ti mismo. Por lo tanto, la Transfiguración no es más que el resumen de toda la historia de salvación. Esta representa en Elías, Moisés y Jesús a toda la humanidad completa. Este es un evento realmente importante para los discípulos que estaban presenciando este momento tan sagrado e irrepetible. Por esta razón podríamos entender entonces que Pedro, seguramente maravillado con lo que estaba presenciando no quería dejarlo. Por eso Pedro tiene la tentación de decir, hagamos tres tiendas para quedarnos a aquí, en estado contemplativo donde podemos disfrutar de la presencia delicada de Dios.

Sin embargo, la experiencia de contemplación debe tener un sentido de acción conectado con nuestras obras. Pedro aún no entendía que lo que habían presenciado tiene una conexión con la realidad y que no podían pasarse más tiempo contemplando porque era hora de actuar. Jesús, sabiendo perfectamente la voluntad del Padre, sabía que era tiempo de actuar, de ir a Jerusalén y cumplir con lo que el Padre le había encomendado.

En nuestra vida, también tenemos tiempo para la contemplación, la meditación y el examen de conciencia. Este tiempo es necesario, especialmente en tiempo de cuaresma, porque podemos relacionarnos con el Padre, entender mejor su voluntad, pero no podemos quedarnos solo en este estado contemplativo, queriendo construir las tres tiendas. Hay que trabajar para la construcción del reino de los cielos en la tierra. Hay que practicar el amor a Dios y al prójimo. Este es nuestro Jerusalén al que tenemos que dirigirnos todos los días. o

Por Gustavo Valdez, Director del Ministerio Hispano, Diócesis de Kansas City-St. Joseph

 

 

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Thursday
June 29, 2017
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