Él mismo dijo que si moría resucitaría en el pueblo salvadoreño

Recepción después de la misa en honor a Monseñor Romero en la parroquia de Santa Sabina. (foto por José Mejía)

Por José Mejía

Oscar Arnulfo Romero nació en el seno de una familia humilde, en El Salvador, el 15 de agosto de 1917. Siendo ya pequeño manifestó deseos de ser sacerdote, e ingresó al seminario menor de los padres claretianos, para luego pasar a los jesuitas. Fue elegido para completar sus estudios en Roma, y allí en 1942, se ordenó sacerdote a la edad de 25 años. En 1970, fue ordenado obispo, eligiendo como lema para su ministerio “Sentir con la Iglesia” Su lema, “Sentir con la Iglesia” no era simplemente una frase bonita. Se trataba de construir una Iglesia dinámica, fiel al Evangelio y al Magisterio de la Iglesia. Una Iglesia, al mismo tiempo, cercana a la realidad del Pueblo. Y un Pueblo, para colmo, pobre y explotado. Mons. fue un celoso Pastor a quien el amor de Dios y el servicio a los hermanos condujeron hasta la entrega misma de la vida. Monseñor, como Jesús, fue calumniado, le acusaron de revolucionario marxista, de incitar a la violencia y de ser el causante de todos los males de El Salvador. Pero nunca jamás de los labios de Monseñor salió una palabra de rencor y de violencia, su mensaje fue claro, no se cansó de llamar a la conversión y al diálogo para solucionar los problemas del país. De las calumnias pasaron a las amenazas a muerte. Monseñor Romero sabía muy bien el peligro que corría su vida. A pesar de ello dijo que nunca abandonaría al pueblo. Y lo cumplió, su vida terminó igual que la vida de los profetas y de Jesús. Fué asesinado el 24 de marzo de 1980 mientras celebraba la Misa en la Capilla del Hospital La Divina Providencia. Su muerte causó mucho dolor en el pueblo y un gran impacto en el mundo, de todos los rincones llegaron muestras de solidaridad con la Iglesia y el pueblo salvadoreño. Él mismo dijo que si moría resucitaría en el pueblo salvadoreño. Efectivamente, año con año mucha gente lo recuerda y celebra el aniversario de su martirio. En la parroquia de Santa Sabina la tercera parte de la Comunidad Hispana es Salvadoreña y cada año celebramos junto a ellos –ya por 5 años consecutivos –La Memoria de este Mártir de la Iglesia que sin titubear predicó un evangelio auténtico y sin dobleces con la valentía y arrojo de los grandes profetas de la Biblia.

Dicha celebración inicio con la santa Misa concelebrada por nuestro Párroco el Padre Chuck Tobin y el sacerdote celebrante Padre Angel Renderos. Quien vino desde el Salvador para esta celebración. Donde se expuso los últimos apuntes personales de un retiro que realizo Mons. Romero, donde denota la estrecha relación que tenía con Dios y su Pueblo. Después de la misa nos dispusimos a celebrar la riqueza de la cultural, gastronómica y amabilidad del pueblo salvadoreño, todo esto acompañado de un grupo de música latinoamericana y bailes típicos de su país. En fin, fue una celebración dedicada a la riqueza de la vida y mensaje de Mons. Romero, con el colorido propio de nuestras culturas hispanas y la unión del pueblo de Dios sin importar su procedencia o lengua.

Por José Mejía, coordinador de ministerio hispano de Santa Sabina en Belton, MO

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Wednesday
May 24, 2017
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