Unidos a Jesús Para dar Frutos de Verdaderos Cristianos

Cuantas veces en nuestro diario caminar tratamos de resolver problemas cotidianos. Cuantas veces nos sentimos capaces de entender la lógica de los problemas y queremos darles una respuesta, siempre desde nuestro punto de vista. En nuestro tiempo y espacio, la comunidad hispana en los estados unidos enfrenta muchos retos a nivel humano, espiritual y social.

Día tras día vemos como los problemas en nuestras familias crecen. Muchas personas han ido emigrando de otros países o de otros estados y existe una constante preocupación en la persona del emigrante sobre el futuro que nos espera. Otras familias viven en la desesperación de la incertidumbre de la educación de sus hijos emigrantes que no tienen la oportunidad de ir a la escuela para obtener una educación superior y así poder ofrecer una estabilidad a su familia y a la sociedad.

Otras familias están batallando mucho con la unión de sus integrantes. Padres y madres, que por varias razones, se han separado y ahora no se encuentra el camino del amor y la reconciliación que afecta de manera considerable a nos hijos y al final también a la misma sociedad.

El secularismo materialista que afecta a nuestra comunidad hispana tampoco se queda atrás. Es muy fácil ver a hermanos hispanos hundíos en el vicio del materialismo. Este materialismo lleva a las personas a consumir productos que algunas veces no son necesarios para la subsistencia.

Pero que está detrás de este materialismo, pues no es más que la búsqueda constante de la felicidad reflejada en objetos que no son ni la fuente ni el fin de la felicidad ansiada. Este materialismo no hace más que atacar la sencillez de corazón y la paz interior.

Otras familias hispanas han perdido el sentido espiritual y religioso que se heredó de nuestros antepasados. Por muchas décadas, la cultura hispana se caracterizó por ser una comunidad de creyentes que vivían y defendían los valores cristianos hasta la muerte. Ejemplo de ello lo encontramos en la persecución religiosa que se vivió en México durante la primera mitad del siglo XX. Cientos de personas como tú y como yo lucharon de varias maneras para conservar el tesoro de la fe en Jesucristo y la Virgen de Guadalupe.

La pregunta en esta reflexión es ¿Por qué en nuestro tiempo, parece que estamos demasiado preocupados y ocupados por el bienestar temporal y hemos descuidado lo que verdaderamente vale, la vida eterna? Lo más interesante es que a pesar que nos preocupamos por los bienes temporales, aún así no podemos ser felices porque siempre queremos más y más sin llegar a una satisfacción plena de nuestro ser.

La respuesta a esta pregunta la encontramos en el evangelio de este domingo. Porque mientras estemos separados de Jesucristo que es el tronco, nosotros como ramas no podremos dar fruto ni encontrar el sentido de nuestra existencia. Solo cuando permanecemos unidos a la fuente de la vida, podremos dar vida. Solo cuando permanecemos unidos a Jesús y al magisterio de la iglesia, podemos dar frutos de verdaderos cristianos.

Por Gustavo Valdez, Director del Ministerio Hispano, Diócesis de Kansas City-St. Joseph

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Thursday
September 21, 2017
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