En Su Campo Hay Lugar y Trabajo Para Todos

En la vida de todas las personas se dan momentos particulares en los que Dios concede especiales gracias para poder encontrarle. La inminencia de la vuelta del destierro del pueblo de Israel supone uno de esos momentos privilegiados de cercanía con el Señor. En los textos de la liturgia de la misa de este domingo, la Iglesia nos recuerda el misterio de la sabiduría de Dios, siempre unido a unos deseos de redención para con nosotros. “yo soy la salvación del pueblo, dice el Señor: si me invocan en la tribulación, los escuchare, y seré siempre su señor.” (Antífona de entrada). De igual manera en el Evangelio el Señor quiere que consideremos como esos planes redentores están íntimamente relacionados con el trabajo en su vina, no importando cual sea nuestra edad o las circunstancias en que Dios se ha acercado y nos ha llamado para que le sigamos.

Dentro de las realidades que encierran la vida de los Cristianos hoy en día, está el que son pocas las personas que de verdad, con intimidad y fe verdadera, conocen a Cristo, y lamentablemente muchos quizá mueran sin saber apenas que Cristo vive y que El trae la salvación para todos. La verdad es que en buena parte dependerá de nuestro empeño el que muchos hombres y mujeres busquen y encuentren a Cristo, especialmente por nuestro buen ejemplo de vida. En esto cociste la invitación que Jesús hoy en el Evangelio de San Mateo nos está haciendo de ir y trabajar en su vina.

La invitación que nos está haciendo el Señor hoy es que en su campo hay lugar y trabajo para todos: Este campo es la Iglesia peregrina en el mundo que está abierta para todos, jóvenes y viejos, ricos y pobres, para hombres y mujeres que se encuentran en la plenitud de vida, así mismo para quienes ven ya cerca su atardecer. Para los que tienen mucho tiempo disponible y a la vez para los que cuentan con solo un poquito y hacen grandes sacrificios por estar ahí cuando se les llama a servir.

Por consiguiente, se impone a todos los Cristianos la dulcísima obligación de trabajar para que el mensaje de Nuestro Señor Jesucristo, sea conocido y aceptado por todos los hombres de cualquier condición social raza o lengua, la verdad es que no hay escusa para trabajar en la vina del señor como uno de sus evangelizadores. Pero lo más importante al aceptar este reto, este llamado que viene inmerso en nuestro ser desde el día de nuestro Bautismo es que lo debemos empezar en nuestra propia familia primero.

De nosotros depende que nadie que pase junto a nosotros en la vida deberá decir que no se sintió alentado o invitado por nuestro ejemplo y por nuestra palabra de amar más a nuestro Señor Jesucristo. Ninguno de nuestros amigos, ninguno de nuestros familiares deberá decir al final de sus vidas que nadie se ocupo de ensenarles la fe o de hablarles a cerca del mensaje de salvación. Esta es la vina y este es el campo donde el Señor quiere que estemos. Es Cristo por medio de la Iglesia y de sus ministros los Obispos y sacerdotes quienes tienen la misión de recordarnos esto. Esta es la misión de la Iglesia trabajar en conjunto con los laicos, los bautizados en Cristo en transformación de nuestra sociedad, en la edificación del Reino aquí en la tierra.

Cristo nos está llamando a ir a su vina, El nos está llamando a ser uno de sus obreros, de sus jornaleros, esta es una vocación y una gran misión para la cual nos estamos preparando, ser evangelizadores en el mundo moderno desde nuestra situación particular de vida, estamos siendo llamados a ser otros Cristos, fermento de fe para la sociedad Americana del nuevo siglo XXI.

P. Jorge Ramirez, Administrador de St. Patrick Church, St. Joseph MO

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Wednesday
October 18, 2017
Newspaper of the Diocese of Kansas City ~ St. Joseph