Amor y Respeto por el Sacerdote

Este Domingo todos los bautizados podemos aplicar las palabras de San Pablo en la carta a los Efesios, de la segunda lectura de la misa de éste Domingo Quince del tiempo ordinario: “Nos eligió el Señor antes de la constitución del mundo para que fuésemos santos y sin mancha en su presencia, por el amor.” Esto nos recuerda que es gracias al bautismo y a la confirmación, que todos los fieles Cristianos somos miembros del linaje escojido de Cristo y por el participamos del sacerdocio común.

Por esta participación en el sacerdocio común de Cristo, es que todos los fieles Cristianos toman parte activa en la celebración de la santa Eucaristía, y es a través de las táreas seculares dentro de la Iglesia, que ellos cooperan en la santificación del mundo, participando de esa misión única de la Iglesia y realizándola por medio de la particular vocación recibida de parte de Dios el día de nuestro Bautismo.

Tal es así, que por voluntad divina, de entre los fieles bautizados que participan del Sacerdocio Común, algunos son llamados a la vida religiosa y otros al sacerdocio ministerial. Y es así, que por la consagración recibida en el sacramento del orden, el sacerdote se convierte en instrumento de Jesucristo para la evangelización de los hombres. Al ser un instrumento de Cristo dentro de la Iglesia, a Cristo presta todo su ser, para llevar a todos los miembros del cuerpo de Cristo o la Iglesia, las diferentes gracias de la redención.

En otras palabras, el sacerdote es un hombre escogido por Dios de entre los hombres, constituído en favor de los hombres en lo que se refiere a Dios, para en su nombre ofrecer dones y sacrificios a Dios por los pecados de los hombres. Ser sacerdote no es un estado o nivel social superior, ser sacerdote es un llamado a servir y a ser Santo, ser sacerdote es un llamado a ser otro Cristo en la Iglesia, no importando las consecuencias que esto implique, como persecución, rechazo o discriminación.

Cada sacerdote es un inmenso regalo de Dios para el mundo, él es Jesús, que pasa haciendo el bien, curando los enfermos, visitando los presos, dando paz y alegría a las consciencias, él es un instrumento vivo de Cristo en el mundo y para el mundo, él a venido a servir, y no a ser servido, entiendan bien esto, el sacerdote no es un hombre de oficina o un profesional más, el sacerdote es un servidor, un misionero, un hermano, un padre amoroso.

Pero para que todo esto sea una realidad, es necesario nuestra colaboración, es decir nuestra oración por él, nuestra amistad y hermandad con él. El sacerdote es un hombre que está en función de la comunidad y la comunidad debe preocuparse por él, acompañarlo, ser su familia, especialmente si este es un misionero que vino a nuestro país de otro continente y de otra cultura. Recordemos que un sacerdote es más valioso para nuestra Iglesia que todos los bienes materiales que podamos tener a nuestro alrededor. Hemos de igual manera, de pedir mucho por la santidad de los sacerdotes, hemos de ayudarlos a sostenerlos con nuestra oración y aprecio, debemos ver en ellos al mismo Cristo.

Dios los bendiga abundantemente es esta semana, los recuerda con cariño un Sacerdote más, misionero en medio del mundo.

Por Rev. Jorge Ramírez, Administrador de la parroquia de san patricio en St. Joseph, MO

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Thursday
September 21, 2017
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