El Reto de la Fe

Cuentan que un alpinista, desesperado por conquistar una alta montaña, partió solo hacia la cima. Llegó la noche y oscureció. La oscuridad le negó toda visibilidad y de pronto, llegando a la cima se resbaló y cayó en el precipicio. Durante los angustiosos segundos de la caída repasó toda su vida como una película… Ya pensando en la muerte que le esperaba sintió un tirón de la soga quedando colgado de la cintura a las estacas clavadas en la roca. De pronto exclamó: -“¡Ayúdame Dios mío!”-… Y entonces se escuchó una voz grave y profunda de los cielos que le decía: -“¿Qué quieres que haga…?”- -“Sálvame, Dios mío”-… contestó. -“¿Realmente crees que Yo soy capaz de salvarte…?”- -“¡Por supuesto Dios mío!” – “Entonces… corta la cuerda que te sostiene…”- Hubo un momento de silencio… Lo pensó… y el hombre se aferró más fuerte a la cuerda aún. A la mañana siguiente el equipo de rescate encontró a un alpinista colgando muerto congelado, agarradas sus manos fuertemente a la soga a tan sólo 2 metros del suelo…

Hoy en día, los valientes que se atreven a creerle a Dios; en la cotidianidad, las circunstancias y las dificultades propias de la vida son pocos, aquellos que no buscan poner su confianza en si mismos, personas, o cosas parecen ser escasos; y porque no decirlo, en nuestros tiempos experimentar la Fe es todo un Reto. Sería bueno preguntarnos, si al igual que el alpinista aceptaríamos el reto de creer o si preferiríamos morir, quizás nuestra respuesta cambia cuando conocemos el desenlace de la historia verdad? De allí la importancia de entender lo que Dios nos pide para que El obre en nuestras vidas, de entender que significa fe.

La palabra fe proviene del latín fides, que significa creer. Fe es aceptar la palabra del otro, confiamos en lo que dice y consideramos que lo dicho es cierto y no engaña. La base fundamental de toda fe es la autoridad (derecho a ser creído) de aquel a quien se cree, sugerimos que alguien tiene autoridad cuando entendemos que la persona tiene amplios conocimientos o experiencia en la materia. Por ejemplo: nunca he visto un virus, pero como creo en lo que la ciencia dice y confío en ella es que creo en que el virus existe. Sin embargo, la fe del creyente presupone una gracia especial de Dios, no es simplemente intelectual. Los cristianos católicos entendemos que Dios es la verdad completa y que por tanto de El proviene toda autoridad sobre la tierra. Nuestra Madre Iglesia, a través del Catecismo, nos ensena que la “fe es la respuesta del hombre a Dios que se revela y se entrega a él, dando al mismo tiempo una luz sobreabundante al hombre que busca el sentido último de su vida; y nos invita a experimentar la fe teniendo en cuenta cuatro “pilares”: la profesión de la fe bautismal (el Símbolo), los Sacramentos de la fe, la vida de fe (los Mandamientos) y la oración del creyente (el Padre Nuestro).”

Si respondemos al reto de la Fe, esto significa entonces, un acto sincero de abandono y aceptación a sus enseñanzas; la Palabra de Dios, en el Evangelio de San Juan 11:40 nos confirma que quien pone su confianza en Dios no se verá defraudado, ni siquiera frente a la muerte. Si reflexionamos, encontraremos que muchas veces nuestra respuesta ante una noche oscura de dificultad personal, familiar o económica, es mantenernos aferrados a las soluciones inmediatas que nos brinda el mundo como el horóscopo, el dinero, los placeres, la vanidad y dureza de corazón; y, aunque sabemos cómo terminó la historia del alpinista y como puede acabar la nuestra, preferimos renunciar a la posibilidad de vivir en gracia de Dios, confiando y esperando en su Palabra, y experimentando la fe; hay un dicho muy sencillo pero diciente “dime cómo reaccionas ante una situación difícil y te diré cuanta Fe tienes.” Los que reaccionan según la fe buscan en Dios toda respuesta y todo sustento, su oración y lectura de la Biblia aumenta y es constante, saben que en la presencia Eucarística se encuentra Jesús vivo y que a El pueden entregar todas sus cargas, y no dejan de practicar los sacramentos y la caridad con su prójimo.

Hermanos en Cristo, animémonos unos a otros en el camino de la Fe, a meditar y discernir lo que Dios nos pide en cada situación, bien sea de felicidad o de tristeza, manteniéndonos perseverantes en proclamar al unísono “Señor creo pero aumenta mi Fe.”

Por Luz Edith Montes Melo, voluntaria del programa de radio católico, Imagen de Dios.

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Tuesday
November 21, 2017
Newspaper of the Diocese of Kansas City ~ St. Joseph