El Matrimonio Católico

En el inicio del mes, el vigésimo séptimo domingo de tiempo Ordinario la liturgia de la Misa nos presento a Jesús declarando en esta ocasión la indisolubilidad del Matrimonio, según lo instituyó Dios desde el principio de la creación. Para ello cita expresamente las palabras del libro del Génesis que leemos en la primera lectura de la misa de este domingo. ”Pero en el principio de la creación los hizo Dios varón y mujer, por eso deja el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su mujer y serán los dos una sola carne. Por lo tanto, lo que Dios a unido no lo separe el hombre.” Gen 2:18-24

De este modo el Señor declara la unidad y la indisolubilidad del matrimonio tal y como lo había establecido El desde el principio. Siguiendo la filosofía del Maestro, la Iglesia reafirma con seguridad y firmeza, esta doctrina de la indisolubilidad del matrimonio. Cuantos y cuantas personas, en nuestros días, consideran difícil o incluso imposible, vivir con una persona por toda la vida y cuántos de estos son arrastrados por una cultura que rechaza la indisolubilidad matrimonial, la cual se mofa abiertamente del compromiso de los esposos y la fidelidad necesaria para hacer de la relación con Cristo una verdadera institución.

A este punto es necesario recalcar que la dignidad del Matrimonio y su estabilidad con relación a la familia, Iglesia doméstica, por la importancia que este sacramente representa para los hijos y para la misma sociedad, este es uno de los temas que más debemos defender como católicos viviendo en una sociedad moderna y laxa.

Cuando la dignidad del Matrimonio se corrompe, abriendo las posibilidades a matrimonios entre el mismo sexo, el con él y ella con ella, lo cual es un absurdo, ahí podemos ver claramente que nuestra sociedad está enferma y corrompida. Nuestra sociedad moderna y tecnológica cada vez se acerca más y más a la vida del antiguo Imperio Romano, Cada vez más nos acercamos como decía el Papa Juan Pablo II a un nuevo paganismo social y religioso donde la inmoralidad se hace aceptable y bien vista.

De ahí la urgencia que tenemos todos nosotros los católicos de rezar, y rezar constantemente por la conversión de nuestra sociedad y por cada una de nuestras familias que hacen parte de esta. A este punto vale la pena observar que existen dos puntos capitales de importancia para una sociedad humana legítimamente constituida, estos son: las leyes sobre el matrimonio y la legislación concerniente al derecho a la educación. De esta forma todos los católicos y ciudadanos en general pueden estar firmes en una base moral y desde allí contribuir a mejorar cada día la sociedad en que interactuamos.

Recordemos que la familia tal y como Dios la ha querido es el lugar idóneo para que con el amor y el buen ejemplo de los esposos, de los hermanos, de los hijos y de los demás componentes del ámbito familiar, el matrimonio como célula fundamental de la familia católica, siga siendo una verdadera escuela de virtudes, donde los hijos fruto de este sacramento, se formen para ser los buenos ciudadanos y buenos testigos del Evangelio en el mundo moderno.

Por ultimo les recuerdo que sin un verdadero sentido del matrimonio, y respetando el orden natural no puede haber familia, no puede haber una escuela de virtudes, ni una Iglesia doméstica. Me despido de todos ustedes y les mando un abrazo fraternal desde St. Patricio en St. Joseph Missouri, que Dios los bendiga a todos.

 

Por el padre Jorge Ramirez, administrador de la parroquia de San patricio en St. Joseph, MO.

 

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Monday
April 24, 2017
Newspaper of the Diocese of Kansas City ~ St. Joseph