Demos la Bienvenida a Jesús en Nuestro Corazón

Dar la bienvenida es algo que nos gusta hacer y siempre es algo especial para nosotros y por supuesto para quien es recibido. En nuestras familias damos la bienvenida a amigos, compañeros de trabajo, vecinos y personas que son de nuestro agrado y queremos compartir un buen tiempo con ellos. El dar la bienvenida, requiere siempre un tiempo de preparación de nosotros mismos y de la casa donde los recibiremos.

Nosotros nos debemos de preparar emocionalmente y físicamente. La preparación emocional envuelve el deseo interior de querer estar con las personas queridas como el pensar en lo que vamos a platicar y compartir. Nadie piensa en invitar a la casa a una persona que no es de nuestro agrado, por eso durante la preparación es necesario tener un deseo interior positivo sobre las personas que vamos a recibir en nuestra casa.

La preparación exterior también es importante. Tenemos que organizar las finanzas para poder tomar decisiones de los que se puede gastar para este evento. Debemos de pensar en el arreglo de la casa. La limpieza de los lugares que se usaran durante la visita. La mesa, la comida, la música si queremos armonizar la plática con una buena música de fondo, etc.

Porque es importante prepararnos interior y exteriormente para la visita de un ser querido? La repuesta es muy sencilla. Porque la persona o las personas que invitamos a nuestra casa son importantes para nosotros y les queremos dar un recibimiento caluroso y hacerlos sentir que son bienvenidos en nuestro hogar.

Si nosotros como seres humanos sabemos dar la bienvenida a otro ser humano, imaginémonos como debemos de dar la bienvenida al Dios que es el autor de la vida y fin último de nosotros. Por esta razón, en nuestra vida de fe también debemos prepararnos interior y exteriormente en este tiempo de espera de la visita de Jesús, nuestro salvador.

La preparación exterior indica poner atención en los signos visibles que me ayudan a percibir la venida de Jesús durante el adviento. Estos signos visibles podrían ser los colores litúrgicos que se usan en la misa. Las tarjetas e buenos deseos que enviamos y recibimos. Los arreglos navideños que nos hablan de algo importante que se avecina.

También existe una preparación interior como las lecturas de los domingos previos a la navidad. Las oportunidades de retiros, las pastorelas, las reflexiones dominicales, etc. El Adviento es entonces el tiempo de preparación para algo importante, la conmemoración de la venida de Jesús, la encarnación de la segunda persona de la santísima trinidad entre nosotros.

Que gran acontecimiento!!!!! Dios mismo ha querido estar con nosotros para siempre. Por esta razón, siguiendo las palabras del evangelio de este domino, cada año nosotros hacemos eco de las palabras que Santa Isabel dirigió a nuestra Madre Santísima la Virgen Maria, “Bendita eres entre las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre.”

Por lo tanto, con la misma felicidad que Santa Isabel recibió a la Virgen Maria, preparémonos a recibir exterior e interiormente al niño Jesús que muy pronto nacerá en nuestro corazón.

 

Por Gustavo Valdez, Director del Ministerio Hispano, Diócesis de Kansas City-St. Joseph

 

 

 

 

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Wednesday
July 23, 2014
Newspaper of the Diocese of Kansas City ~ St. Joseph