“El Bautismo del Señor”

Esta solemnidad se celebra el Domingo siguiente a la “Epifanía”, y con esta celebración se culmina el ciclo de Navidad. Este día se conmemora el Bautismo de Jesús en el río Jordán por parte de Juan

Entonces aparece Jesús, que viene de Galilea al río Jordán donde estaba Juan, para ser bautizado por él. Pero Juan trataba de impedírselo diciendo: “Soy yo el que necesita ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a mí?” Jesús le respondió: “Déjame ahora, pues conviene que así cumplamos toda justicia” (San Mateo 3: 13 -17)

Meditemos en este día acerca de la importancia que tiene para Jesús recibir el bautismo por manos de Juan. Lo primero que debemos tener claro es que el bautismo que Juan está administrando es un bautismo de preparación y arrepentimiento hacia la venida del Mesías. Recordemos que todo el pueblo Judío estaba esperando aquella manifestación gloriosa de su salvador.

Jesús aparece en escena dejándose bautizar por Juan para mostrar una vez más que él no viene a abolir la ley sino a perfeccionarla. Al mismo tiempo recibiendo aquel bautismo nos deja entredicho su nivel de abajamiento y humildad, de sometimiento y despojo; para mostrar que solamente en el camino de despojo y sencillez de corazón podemos vislumbrar la voluntad del Padre; “Bautizado Jesús, salió del agua; se abrieron los cielos y se vio al Espíritu de Dios que bajaba en forma de paloma y venía sobre él. Y una voz que salía de los cielos decía: “Este es mi Hijo amado, en quien me complazco.” (San Mateo 3:16)

Lo segundo que quiero compartir contigo hermano y hermana es que el Bautismo que Jesús recibió no es el mismo que nosotros administramos en la Iglesia Católica. El Bautismo que Jesús recibió es el bautismo de Juan. El Bautismo que Nosotros recibimos es el Bautismo de Cristo; Jesús le dice a Nicodemo: “El que no nazca de nuevo del agua y del Espíritu no puede heredar la vida eterna” (San Juan 3, 1 – 8). Este es el Bautismo que nosotros profesamos.

El Sacramento del Bautismo administrado a las gentes de buena voluntad se recibe para indicar que aquella creatura pasa de ser creatura a ser Hijo de Dios. Además recibiendo tal sacramento pasa a formar parte de la gran familia de Dios que es la Iglesia. Si es aún bebé aquél a quien se bautiza, él recibe el sacramento en virtud de la Fe de sus papás y padrinos quienes son los responsables de educarle en dicha Fe para que persevere como fiel discípulo a la espera de su Maestro.

Por consecuencia, para nosotros los Católicos queda sin ningún valor la afirmación protestante de que solo deben bautizarse los adultos porque Jesús se bautizó a los 30 años. Esta es una interpretación errada que ellos hacen de la Palabra de Dios. En todo caso ellos están recibiendo el bautismo de Juan que Jesús recibió pero no están recibiendo el Bautismo Cristiano del que Jesús le habló a Nicodemo y el cual encomendó a sus apóstoles como parte del mandato misionero: Jesús se acercó a ellos y les habló así: “Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra, vayan pues y hagan discípulos a todas las gentes: bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Y enséñenles a guardar todo lo que yo les he mandado.” (San Mateo 28: 16 – 20)

Hermanas y hermanos, que esta solemnidad del Bautismo del Señor nos motive a seguir los pasos de aquel humilde hombre de Nazaret que siendo el hijo de Dios de despojó de todo y se anonadó hasta tomar la condición de uno de nosotros para mostrarnos que solo en humildad y sencillez podemos encontrar la voz de Dios que nos muestra su voluntad para nuestra vida.

Padre Darvin Salazar – Monroy, Vicario parroquial de la Parroquia Nuestra Señora de la Presentación

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Friday
October 31, 2014
Newspaper of the Diocese of Kansas City ~ St. Joseph