El Señor nos llama a todos a ser sus nuevos apóstoles

0923_FrRamirez_boxEn este Domingo narra St. Lucas que Jesús estaba junto al lago de Genesareth, donde tuvieron lugar tantos prodigios y tantos Milagros. En esta ocasión se produjo un Nuevo milagro que abriría más los ojos a los apóstoles a cerca de la persona y la misión de Jesús. Ellos se encontraban ya cansados de pescar toda la noche y se disponen a recoger y limpiar las redes. Es en este momento cuando la fe en Jesús se pone de prueba para ellos.

En un esfuerzo sobre humano ellos desenrollan las redes de nuevo y se echan al mar a pescar confiados en la promesa del Señor. Esas redes tenían una dimensión aproximada de 400 a 500 metros cuadrados, esto era un trabajo exhausto que requería mucha fuerza y trabajo, y ellos no dudaron y lo hicieron confiados en la promesa del Señor, esto es un verdadero acto de fe.

En nuestro apostolado en la Iglesia, la fe y la obediencia son indispensables. De nada sirve el esfuerzo, los medios humanos, las noches en vela y las mortificaciones que se presentan sin avisar. Sin un horizonte claro de lo que significa la obediencia, todo sería inútil ante Dios. De nada serviría trabajar sin descanso en una obra humana si no contáramos con la gratitud y ayuda del Señor.

Hasta lo más valioso de nuestras obras quedaría sin fruto si presidiéramos del deseo de cumplir la voluntad de Dios. Recordemos esto siempre, que Dios no necesita nuestro trabajo, sino nuestra obediencia. Esto sí que lo han entendido bien los santos a lo largo de la historia del cristianismo.

En el Evangelio de este Domingo quinto de tiempo ordinario vemos al apóstol Pedro llevando a cabo lo que el Señor le había mandado. Y recogieron tan gran cantidad de peces que las redes se rompían al jalarlas. Esto fue un enorme fruto de fe y de obediencia en las promesas de Jesús.

Recordemos queridos hermanos que el Señor nos llama a todos a ser sus nuevos apóstoles en medio del mundo: manejando un camión, trabajando en una carpintería, trabajando en las diferentes actividades de la construcción, cocinando en un restaurant, o trabajando en un banco en frente de un computador, no importa cuál sea mi actividad laboral para ganarme la vida y mantener a mi familia.

A todos nos llama Jesús para que nos hagamos Santos, para que seamos instrumentos suyos en el mundo, para que seamos los nuevos evangelizadores de nuestra sociedad empezando por nuestra propia familia.

En conclusión yo debo estar siempre abierto a la invitación de Jesús de ayudarle en la evangelización del mundo, siendo obediente y humilde en mi servicio y entrega a Dios y a la Iglesia. Les dejo mi humilde Bendición, y un abrazo fraternal en Cristo.

 

P. Jorge Ramirez, Administrador de la parroquia de San Patricio en San José, MO

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Monday
December 05, 2016
Newspaper of the Diocese of Kansas City ~ St. Joseph