El Pan Cotidiano Y El Pan Eucarístico ‘Cantemos al amor de los amores’

Salazar_box_SPPor Padre Darvin Salazar

Él tiene que ir donde vamos, tiene que vivir donde vivimos. El mundo y la vida cotidiana tienen que ser su templo. Corpus Cristi nos indica lo que significa comulgar: tomarlo, recibirlo con todo nuestro ser. No se puede comer simplemente el Cuerpo del Señor, como se come un trozo de pan. Sólo se lo puede recibir, en tanto le abrimos a él toda nuestra vida, en tanto el corazón se abre para él.

En esta solemnidad de Corpus Cristi quiero compartirles unas palabras del papa emérito Benedicto XVI cuando fuese aún el Cardenal Joseph Ratzinger.

Una Reflexión Para La Solemnidad De Corpus Christi

¿Por qué hay realmente tanta hambre en el mundo? ¿Por qué hay niños que tienen que morir de hambre, mientras que otros se ahogan en el exceso de abundancia? ¿Por qué siempre el pobre Lázaro, olvidado, tiene que esperar ansiosamente para recoger las migajas del libertino rico, sin poder atravesar el umbral? Ciertamente no por el hecho de que la tierra no pueda producir pan para todos. La razón es el egoísmo y la injusticia de los mas poderosos hacia los menos afortunados.

Tristemente la razón humana siempre es más creativa para descubrir medios de destrucción que para encontrar nuevos caminos para la vida

Para que haya pan para todos, primero tiene que ser alimentado el corazón del hombre. Para que haya justicia entre los hombres, la justicia tiene que crecer en los corazones, pero ella no crece sin Dios y sin el alimento fundamental de su Palabra. Esta Palabra se ha hecho carne, se ha hecho hombre, para que podamos recibirla, para que nos pueda servir de alimento. Por eso el hombre tiene que hacerse pequeño, para que pueda llegar a Dios. Dios mismo se ha hecho pequeño, para que él pueda ser nuestro alimento y para que podamos recibir amor de su amor y el mundo se convierta en su Reino.

En este contexto se celebra la fiesta de Corpus Christi. Por las calles de nuestras ciudades y pueblos llevamos al Señor, al Señor hecho carne, al Señor convertido en pan. Lo llevamos en la vida cotidiana de nuestra vida. Estas calles tienen que ser su camino, ya que él no tiene que vivir encerrado en los sagrarios junto a nosotros, sino en medio de nosotros, en nuestra vida diaria. Él tiene que ir donde vamos, tiene que vivir donde vivimos. El mundo y la vida cotidiana tienen que ser su templo. Corpus Christi nos indica lo que significa comulgar: tomarlo, recibirlo con todo nuestro ser. No se puede comer simplemente el Cuerpo del Señor, como se come un trozo de pan. Sólo se lo puede recibir, en tanto le abrimos a él toda nuestra vida, en tanto el corazón se abre para él. «Mira que estoy a la puerta llamando», dice el Señor en el Apocalipsis. «Si uno me oye y me abre, entraré en su casa y cenaremos juntos» (Ap 3,20). Corpus Christi quiere hacer audible esta llamada del Señor también para nuestra sordera.

Corpus Christi es una llamada del Señor a nosotros, pero también un grito de nosotros hacia él. Toda la festividad es una gran oración: date a nosotros, danos tu pan verdadero.

Cuando el Señor concluyó su discurso eucarístico en la sinagoga de Cafarnaúm, muchos discípulos se alejaron de él, porque todo lo que había dicho allí era muy duro, muy enigmático para ellos. Ellos querían simplemente una solución política, todo lo otro no era lo suficientemente práctico para ellos. ¿No es así también hoy? ¿Cuántos se han alejado en el curso de los últimos cien años, porque Jesús no era lo suficientemente práctico para ellos? Ya vimos lo que ellos han llevado a cabo posteriormente. Si el Señor hoy nos pregunta aquí quién quiere también alejarse de él, en este día de Corpus Christi queremos responder junto a Simón Pedro y con todo el corazón: «Señor, ¿a quién vamos a ir? En tus palabras hay vida eterna, y nosotros ya creemos y sabemos que tú eres el Consagrado por Dios» (Jn 6,67 y ss.). Amén.

Hoy pues bajo la sombra del Altísimo en su Cuerpo y su sangre, celebremos con júbilo su presencia entre nosotros. Vayamos y testifiquemos que en cada celebración Eucarística nos hacemos uno con él para vivir de acuerdo a su santa voluntad.

Bendiciones para todos, su amigo y hermano:

Padre Darvin Salazar, Parroquia Our Lady of the Presentation

 

 

 

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Tuesday
December 06, 2016
Newspaper of the Diocese of Kansas City ~ St. Joseph