Una Joven Llamada María

Por Luz Edith Montes

En el mes de Mayo, cuando conmemoramos el mes de las madres, compartir sobre María nuestra Madre, nos debe invitar a interiorizar sobre su camino de fe, sobre el llamado que le hace Dios a temprana edad para el cumplimiento de su plan de Salvación con la humanidad y sobre todo en su relación profunda con Dios a través de la oración. Un reto de fe le fue planteado a la joven María en la conversación con el ángel, y un sí definitivo daría la pequeña María a su padre Eterno, que conocemos como el FIAT. En ella, Dios se revela a la humanidad entera, en ella vemos la respuesta que Dios espera de sus hijos, y en ella las promesas al pueblo de Israel se cumplen plenamente. Tú joven deberías preguntarte hoy cuál es el plan de Dios para tu vida, y si tu fe está acompañada de actos concretos que contribuyen a madurar tu experiencia de Dios. A continuación una reflexión que te puede ayudar a discernir sobre tu crecimiento espiritual que al igual que María comenzó siendo joven.

En un pueblito de zona rural, se produjo una larga sequía que amenazaba con dejar en la ruina a todos sus habitantes debido a que subsistían con el fruto del trabajo del campo. A pesar de que la mayoría de sus habitantes eran creyentes, ante la situación límite, marcharon a ver al cura párroco y le dijeron: — Padre, si Dios es tan poderoso, pidámosle que envíe la lluvia necesaria para revertir esta angustiante situación. Está bien, le pediremos al Señor, pero deberá haber una condición indispensable. — ¡Díganos cuál es!, respondieron todos. — Hay que pedírselo con fe, con mucha fe, contestó el sacerdote. — ¡Así lo haremos, y también vendremos a Misa todos los días! Los campesinos comenzaron a ir a Misa todos los días, pero las semanas transcurrían y la esperada lluvia no se hacía presente. Un día, fueron todos a enfrentarlo al párroco y reclamarle: — Padre, usted nos dijo que si le pedíamos con fe a Dios que enviara las lluvias, Él iba a acceder a nuestras peticiones. Pero ya van varias semanas y no obtenemos respuesta alguna… Una Joven Llamada María Hijos míos, ¿han ustedes pedido con fe verdadera? — ¡Sí, por supuesto!, respondieron al unísono. Una Joven Llamada María Entonces, si dicen haber pedido con fe verdadera… ¿por qué durante todos estos días ni uno solo de ustedes ha traído el paraguas?

Actos concretos de fe, que no solo son ir a Misa a los domingos o rezar repetidas oraciones, deben ser actos de abandono, de escucha y porque no, actos que muestren la certeza de haber recibido lo que se espera en fe. Cuando pensamos en el camino de fe y al mismo tiempo en la juventud de Nuestra Señora la siempre Virgen María, necesariamente nos tenemos que remontar al gran misterio de la Anunciación. Recordemos que en aquella época el pueblo de Israel vivía un tiempo de espera como el pueblo de nuestra historia, vivían un tiempo de tribulación porque en aquel entonces estaban sometidos por el imperio romano, ellos anhelaban ser liberados y clamaban a Dios por la promesa que había hecho a sus antepasados. En el libro de Sofonías, encontramos esta expresión “¡Grita de alegría, hija de Sión! … El Rey de Israel, el Señor, está en medio de ti…¡El Señor, tu Dios, está en medio de ti, es un salvador poderoso” (3, 14-17), Estas promesas de Dios las vemos claramente en el dialogo entre María y el ángel, y a continuación su pleno cumplimiento cuando en ella coloca su morada el Dios vivo. La joven María dispuesta totalmente para su Padre Eterno, abandonada en sus manos, sin límites. «Ella vive totalmente ‘de’ la y ‘en’ la relación con el Señor; está en actitud de escucha, atenta a percibir los signos de Dios en el camino de su pueblo; está insertada en una historia de fe y de esperanza en las promesas de Dios, que constituye el tejido de su existencia. Y se somete libremente a la palabra recibida, la voluntad divina en la obediencia de la fe». S.S. Benedicto XVI. Esperar en Dios, confiar en Él y tener Fe, requiere de abrirnos de par en par a su amor, de suplicarle que la sed de nuestra vida sea saciada por El quien es el agua viva, debemos clamarle que no se agote ni se satisfaga de las cosas del mundo. María nos ensena que aun siendo tan joven mantenía una relación profunda con el Padre, que oraba y conocía sus palabras, que estaba atenta y a la escucha, lo que permitió la venida de la Salvación a la humanidad a través de su Sí definitivo y el cumplimiento de las promesas de Dios a su pueblo. Te invito a disponer tu corazón y a orar junto con María, a través del Santo Rosario, para que desde tu juventud puedas conocer la voz de Dios y sus promesas se cumplan plenamente en tu vida.

 

 

 

 

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Tuesday
December 06, 2016
Newspaper of the Diocese of Kansas City ~ St. Joseph