‘La Luz de la Fe’

DarvinSalazar_boxHace unos días recibimos la agradable noticia de la presentación que el Papa Francisco hiciera de su primera Carta Encíclica Lumen Fidei. En los últimos dos días tuve la oportunidad de leer el documento y me resulta apasionante ver el sentido profundamente religioso y esperanzador que Su Santidad nos transmite en su escritura.

Reflexionando entorno a este gran documento, es evidente que el ser humano constantemente atraviesa momentos de obscuridad a los cuales llega conducido por un desasosiego interno en su búsqueda de realización y sentido. La tristeza llega cuando se da cuenta que las opciones hechas no le han dejado más que amargura y un sabor insípido a frustración. Ante este desierto espiritual en que el alma pareciera sola y a obscuras queda algo más. Hay una esperanza más allá de lo que objetivamente pueda vislumbrarse, esa es la luz de la Fe, la cual tiene nombre: Él es Jesús de Nazaret.

Esa fue la experiencia de aquel muchacho acerca del cual leemos en el Evangelio de San Lucas capítulo 15:11. El Hijo que opta por alejarse del lado de su padre. Se deja conducir por la falsedad de promesas sin sentido e ilusiones pasajeras que simplemente lo hunden en la obscuridad y el abandono. En medio de la nada, compara su situación con el ambiente de luz y esperanza en el que vivía cuando estaba al lado de su padre. Confiado en que aquella luz sigue viva y lo iluminará en su camino de regreso, decide volver a los brazos del Padre. Ahora bien; si la virtud de la esperanza corresponde a ese anhelo de felicidad que Dios ha puesto en el corazón del hombre, significa que este muchacho no ha perdido del todo esa luz de la Fe que le lleva a tomar la decisión de volver a la casa paterna.

Hermanas y hermanos, Cristo es la Luz. Luz divina que ilumina nuestro retorno a los brazos de ese Padre misericordioso en el cual creemos con Fe inquebrantable. Padre bondadoso del cual cegados por los engaños de este mundo nos hemos alejado y cuya presencia es la única fuente de realización y verdadera felicidad para todos nosotros.

Creer en esa luz que nunca se apaga, confiar y caminar hacia ese Padre que siempre nos espera, eso tiene nombre; lo llamamos “Fe”. Experiencia única de aquellos que dejándose seducir por el amor divino, buscan llegar a poseerlo en plenitud y perfecta comunión con su fuente de origen que es el mismo Dios.

Que la lectura de esta maravillosa obra Papal ilumine nuestra Fe para aguardar la firme esperanza en la redención final de nuestro divino Salvador Jesucristo.

 

Por Padre Darvin Salazar, Vicario Parroquial de la Parroquia ‘Our Lady of the Presentation’

 

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Wednesday
December 07, 2016
Newspaper of the Diocese of Kansas City ~ St. Joseph