Toda vida importa… y la vida triunfa sobre la muerte

(fotographia por Norma Molina)

(fotographia por Norma Molina)

Por Norma Molina

El 26 y 27 de enero de 2017 se llevaron a cabo eventos de la Marcha por la Vida en Washington, D.C. Esta Marcha tiene lugar cada año en el aniversario de la legalización del aborto por la corte suprema de EEUU. Desde enero de 1974 se lleva a cabo para protestar la decisión tan trágica que tomó lugar hace 44 años. Este año, por la inauguración presidencial, se tuvo una semana más tarde.

Asistir a la Marcha por la Vida, no solamente es sorprendente, sino muy enriquecedor y alentador. Es un evento que llena el corazón de esperanza. Cientos de miles de personas de todas partes de EEUU se unen para abogar por la sacralidad de la vida, para decir, toda vida vale, desde el mismo momento de la concepción hasta la muerte natural. Sí, toda vida tiene gran valor, toda “vida” es importante, así sea un bebé en el vientre de su madre, un joven minusválido, o un anciano enfermo. La vida es un regalo de Dios, Creador de todas las cosas y en especial del hombre, a quien creó a su imagen y semejanza y de quien recibimos la dignidad de hijos de Dios.

Al abogar por la vida, al defender la vida, tratamos de recobrar la cultura y civilización de vida, que desafortunadamente se ha ido perdiendo en el último siglo. Ya el Beato Papa Pablo VI y San Juan Pablo II hablaban de la cultura de la muerte que había invadido nuestro mundo, nuestros pueblos y países.

Para mí en particular fue muy alentador estar presente en estos eventos que promueven una cultura y civilización de vida y amor. Hace varios años que no asistía y esta vez me pareció que la muchedumbre era aún más grande que hace algunos años. Se veía en la Marcha, mares y mares de personas, de todas edades, todas las diócesis de EEUU y organizaciones pro-vida representadas. Había miles y miles de jóvenes presentes, igual que cientos de religiosos y religiosas, diáconos, sacerdotes y obispos.

Funcionarios del Santuario Nacional de la Basílica de la Inmaculada Concepción estimaron que 12.000 asistieron a la santa misa de Vigilia por la Vida el 26 de enero, que fue transmitida en tres canales por cable y dos redes de radio. Entre los fieles estaban 545 seminaristas, 90 diáconos, 320 sacerdotes, 40 obispos y cinco cardenales en una procesión de entrada de 20 minutos.

Al entrar en el Santuario Nacional de la Basílica de la Inmaculada Concepción, inmediatamente pensamos en un lugar de paz, de oración, de reconciliación, donde nuestras almas pueden encontrar refugio y sosiego. Podemos decir qué en este privilegiado lugar de oración, que es la casa de Dios, nos sentimos seguros y en paz.

El Cardenal Timothy Dolan quiso concentrar su homilía en una palabra: santuario. ¿Qué significa para el pueblo de Dios la palabra santuario? Haciendo alusión al mensaje del Cardenal Dolan en su homilía, tendría que recordar que cuando la vida de un bebé en el vientre de una mujer se ve amenazada, debería conmovernos profundamente. Vivimos en una sociedad que trata el “santuario” del vientre de la madre, donde un bebé debe estar seguro, salvaguardado y protegido, como un lugar donde peligra la vida, donde no se está seguro porque es una sociedad que favorece el aborto en sus leyes. Es una historia trágica.

“¿Puede alguno de nosotros estar a salvo o seguro? ¿Puede cualquiera de nosotros reclamar un santuario en cualquier lugar, cuando el primer y más significativo santuario, el vientre de la madre que debe proteger la pequeña vida que lleva dentro de sí, puede ser asaltado y devastado?”, dijo el Cardenal Dolan.

El Cardenal Dolan, presidente del Comité Episcopal de las Actividades Pro Vida de la Conferencia de los Obispos Católicos de Estados Unidos, calificó el útero como “un santuario donde estamos seguros en el tierno y fuerte abrazo de nuestra madre, donde el Creador mismo nos asegura protección y la vida misma, un santuario que Dios ha diseñado para que nuestras vidas sean protegidas ahora y en la eternidad “. Una vez que se viola este santuario, una vez que una sociedad considera legal invadirlo, la integridad de la vida natural y sobrenatural se rompen y no tenemos lugar seguro. Oramos para qué los esfuerzos por cambiar la ley del aborto, y, los sacrificios y oraciones de tantas personas de buena voluntad lleven a erradicar el aborto de nuestra nación y triunfe la cultura de la vida sobre la muerte.

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Tuesday
August 22, 2017
Newspaper of the Diocese of Kansas City ~ St. Joseph