Reflexionando en los mensajes de la Virgen de Fátima

Por Norma T. Molina

Un pequeño grupo de Kansas City fuimos afortunados de poder ir este pasado fin de semana a un “Día Mariano” que condujeron las Siervas de los Corazones Traspasados de Jesús y María en Peoria, Illinois. En este día Mariano se nos recordó una vez más la importancia de los mensajes de Nuestra Señora de Fátima. Ya en otro artículo había expuesto algo de lo que pasó en le tercera aparición, el 13 de julio de 1917. Pero basado en lo que escuchamos este pasado fin de semana, voy a ampliar un poco más y también exponer lo que pasó en la cuarta aparición que tuvo lugar el 19 de agosto, en vez del 13. En la tercera aparición se sabe que llegaron aproximadamente 4000 personas. Esta aparición como ya exponía en otro artículo, es la aparición más importante porque la Virgen María les revela a los pastorcitos tres secretos o tres partes de un secreto que los niños guardaron muy celosamente. La primera fue la visión del infierno, donde van muchas almas por no tener nadie que ofrezca sacrificios y oraciones por ellas para que se salven. La segunda, fue la profecía del rol de Rusia, es decir, que los errores de Rusia y el comunismo se esparcirían por todo el mundo y pide la consagración de Rusia y de todo el mundo a su Inmaculado Corazón, y el rezo del santo rosario para prevenir estos males. En la tercera parte del secreto hay un elemento que se refiere a un “ángel con la espada de fuego”, y una montaña escarpada, un gran ciudad en medio de ruinas, y una gran cruz de troncos rústicos. El Cardenal Ratzinger (nuestro Papa emérito), señaló que la montaña es el costoso camino que el hombre debe atravesar y la ciudad en ruinas representa las desgracias que el propio hombre ocasionó con las guerras. Sobre la montaña está la cruz, el objetivo final, donde la destrucción se transforma en salvación. Por ello, estos símbolos tienen un sentido de esperanza. El Obispo de blanco (el Papa), tendrá que sufrir mucho; el sube por esa montaña y atraviesa la ciudad en ruinas. El Papa precede a los demás, cuyo camino también pasa en medio de los cadáveres. Llegado a la cima del monte, postrado de rodillas a los pies de la gran cruz, fue muerto por un grupo de soldados que le dispararon varios tiros de arma de fuego, y de igual manera murieron muchos otros. Bajo los dos brazos de la cruz había dos ángeles, cada uno de ellos con una jarra de cristal en la mano, en las cuales recogían la sangre de los mártires y regaban con ella a las almas que se acercaban a Dios. El Papa Benedicto decía que la travesía del Papa simboliza el camino de la Iglesia en medio de la violencia, las destrucciones y las persecuciones. En la visión podemos reconocer el siglo pasado como un siglo de mártires, como siglo de los sufrimientos y de las persecuciones contra la Iglesia, como el siglo de las guerras mundiales y de muchas guerras locales que han llenado toda su segunda mitad y han hecho experimentar nuevas formas de crueldad.

Ya había mencionado antes, que el Papa San Juan Pablo II, tras sufrir el atentado el 13 de mayo de 1981, estando todavía convaleciente en el hospital, mandó a pedir el tercer secreto de Fátima y después de leerlo, entendió que él era el Papa que había sido herido en la profecía. Entendió que “fue una mano materna (la de la Santísima Virgen María), la que guio la trayectoria de la bala y el Papa agonizante se detuvo en el umbral de la muerte. Y entendió que el sacrificio, la penitencia y la oración de los niños de Fátima, en especial de Jacinta, habían ya prevenido el destino fatal de la muerte que se le presentó aquel 13 de mayo. Sí, hermanos, la oración tiene el poder de cambiar e influir en la historia. Esta parte del secreto concluye con una señal de esperanza: Que ningún sufrimiento es en vano. Porque la sangre de los mártires, purifica y renueva. De ahí se levantará una Iglesia triunfante. También, la sangre derramada sobre la cruz representa la vivencia actual del sufrimiento de Cristo y la promesa de salvación.

La cuarta aparición también es muy significativa. No sucedió el 13 de agosto, ya que los niños en ese día, habían sido engañados por las autoridades, los apresaron, los llevaron a la cárcel donde estaban en una celda con personas que habían cometido crímenes, y habían sido amenazados que los iban a quemar vivos en unas ollas de aceite hirviendo. Todo esto con el propósito que ellos revelaran el secreto que les había encomendado la Virgen María, pero ellos prefirieron morir mártires, entregar la vida y dejar que los quemaran vivos, pero no faltar a la petición de María Santísima. No los quemaron vivos, pero esto revela la seriedad que ellos, los pastorcitos, siendo unos niños, demostraron estando dispuestos a morir por fidelidad a Dios y a María Santísima. ¿Cuántos de nosotros estamos dispuestos a hacer lo mismo? Fueron puestos en libertad el 15 de Agosto, solemnidad de la Asunción de la Santísima Virgen María. La aparición sucedió unos días más tardes, el 19 de agosto. Ese día la Santísima Virgen les dice que haría un milagro el 13 de octubre. Este fue el milagro de la danza del sol. También les pide que le hagan una capillita. La Virgen lloró, y les dijo, “Orad, orad mucho y haced sacrificios por los pecadores. Son muchas almas que van al infierno porque no hay quien se sacrifique y ruegue por ellas”. Hagamos lo que nuestra Santísima Madre nos pide. Que seamos conmovidos por la compasión, la misericordia y el amor a hacer oración y penitencia, para que muchos se acerquen a Dios.

 

 

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Saturday
November 18, 2017
Newspaper of the Diocese of Kansas City ~ St. Joseph