¿Cómo te preparas para celebrar la Navidad?

Por Norma Molina 

En este tiempo de Adviento, ya cercanos a la Navidad, y tiempo cuando se rezan las novenas de Navidad y se celebran las posadas, ¿por qué no hablar un poco de cómo nuestras comunidades hispanas se preparan en este tiempo de la liturgia? Cuando llegué a Kansas City hace más de cinco años, nunca había vivido la experiencia de las posadas. Resulta ser que de donde yo vengo, no celebrábamos esta tradición tan bonita, las cuales se celebran en varios países de América Latina. Este tiempo tan especial de Adviento, tiempo de preparación para recibir al Mesías, podríamos decir que es un tiempo totalmente Mariano y además propio de la Sagrada Familia. Recordamos como José y María recibieron a Jesús, al Hijo de Dios, hace más de dos mil años. ¡Quién mejor que nuestra santísima Madre y san José para enseñarnos a recibir una vez más al Mesías en nuestros corazones!

Ya san Bernardo, abad, en uno de sus sermones de Adviento nos decía que “conocemos tres venidas del Señor. Además de la primera y de la última, hay una venida intermedia. Aquéllas son visibles, pero ésta no. En esta venida intermedia, el Señor viene espiritualmente, manifestando la fuerza de su gracia; en la última vendrá en el esplendor de su gloria. Esta venida intermedia es como un camino que conduce de la primera a la última. En la primera Cristo fue nuestra redención; en la última se manifestará como nuestra vida; en esta venida intermedia Él es nuestro descanso y nuestro consuelo”. Es importante que todas las iniciativas de este tiempo nos lleven a recibir bien al Señor en esta venida intermedia. De hecho, dentro de estos Tiempos litúrgicos de Adviento y Navidad tenemos varias fiestas Marianas que nos ayudan a recibir al Señor en esta venida intermedia; la solemnidad de la Inmaculada Concepción, en la cual celebramos que la Virgen María fue preservada del pecado original desde el momento de su concepción; la fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe, emperatriz de América; naturalmente, la solemnidad de la Natividad del Señor, la cual se extiende por ocho días, y le llamamos la octava de Navidad; la fiesta de la Sagrada Familia, con la que cerramos el año, el 31 de diciembre. Iniciamos el año con la solemnidad de Santa María, Madre de Dios, y cerramos el Tiempo de Navidad, con la Epifanía del Señor, seguida de la fiesta del Bautismo del Señor. Es tiempo particularmente de gracia.

Quisiera continuar mi enfoque con las tradiciones navideñas. Las posadas, la novena de aguinaldo, los nacimientos o pesebres y los diferentes platillos típicos de cada país, reviven cada diciembre las tradiciones que conservan los latinoamericanos en Estados Unidos. Cada país que celebra las posadas, tiene su forma de celebrarlas, según sus propias costumbres.

Los primeros misioneros españoles en México, en el siglo XVI, trataron de enseñar a los indios los misterios de nuestra religión por medio de representaciones teatrales. Se atribuye a Fray Diego de Soria, a finales del siglo XVI, la celebración de las primeras “jornadas” (como se llamaban entonces), en el convento de Acolman, para recordar el camino que hicieron José y María de Nazaret a Belén.

La celebración se fue enriqueciendo de la costumbre franciscana de representar con imágenes a José y María. También surgieron las pastorelas y los cantos para pedir posada. La liturgia se mezcló con el folklore popular, haciendo que estas fiestas se arraigaran en el corazón del pueblo mexicano con el nombre de las Posadas.

Las posadas no son otra cosa que la novena de Navidad. Dan inicio ya sea el 15 o 16 de diciembre y terminan, ya sea el 23 o 24 de diciembre. Durante la novena, las familias se reparten las posadas, es decir, cada noche una familia distinta o los diferentes grupos de la parroquia, organizan la posada.

La ceremonia consiste en rezar la novena, hacer una procesión desde la Iglesia a las casas particulares, o por las calles del barrio. Pueden ir hacia casas particulares o de regreso hacia la Iglesia. En la procesión se lleva en andas las imágenes de María y José acompañados de un burro y guiados por un ángel; en México son conocidos como los Santos Peregrinos. Durante la procesión, los participantes iluminados por velas caminan detrás de los Santos peregrinos rezando el Santo Rosario, y cantando villancicos de Adviento. Llegados a la “posada”, se solicita posada una y otra vez hasta que finalmente se abre una puerta dando entrada a los Santos peregrinos. Una vez que se le da posada a los Santos Peregrinos, se tiene alguna obra con un mensaje navideño, se cantan villancicos, se reparten comidas y bebidas típicas del país. Se cuelgan piñatas con la forma de una estrella de siete picos que representan los siete pecados capitales. Golpear y romper cada pico representa vencer al pecado y recibir los dones de Dios representados por las frutas y los dulces que caen de la piñata. Cualquier tradición navideña que celebren, les deseo unas felices y benditas fiestas y que la alegría de la Navidad llene nuestros corazones y nuestras vidas.

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Monday
October 15, 2018
Newspaper of the Diocese of Kansas City ~ St. Joseph